| |  | Etchegoyen, Graciela | La relación entre los factores socioeconómicos y los programas sanitarios de salud maternoinfantil en 13 provincias argentinas read moreAbstract: OBJECTIVES: To analyze the relationship between maternal and infant health and socioeconomic, cultural, and sanitation factors in Argentina; to evaluate how health program quality affects the primary health indicators for mothers and infants. METHODS: This is a cross-sectional study with multiple variables. The authors studied six indicators for maternal and infant health: rates for maternal, infant, neonatal, and postneonatal mortality; the percentage of newborns with low birthweight; and the percentage of premature newborns. The study was conducted in 79 administrative units in 13 provinces that represent different geographic regions of Argentina. They included (1) the provinces of Salta and Jujuy in northwest Argentina; (2) the provinces of Córdoba, Santa Fe, and Buenos Aires in central Argentina; (3) the provinces of Entre Ríos and Misiones in the Mesopotamia or northeast region; (4) the provinces of San Luis, San Juan, and Mendoza in the Cuyo or northwest, Andean region; and (5) the provinces of Neuquén, Río Negro, and Chubut in the south. The explanatory variable in the study was the quality of health programs, controlled by socioeconomic, cultural, and sanitation factors in 1999 and 2000. The definition of program quality ("poor," "average," "good," and "very good") was based on quantitative and qualitative analysis of selected variables such as policies, organization, and procedures as determined by the investigators. Documentation was obtained from secondary official sources. The investigators interviewed 117 health system managers (including supervisors of provincial and local health programs, administrators of maternal and child health programs, and hospital directors), who provided information on characteristics and indicators of the health programs. RESULTS: There were marked geographic differences in the levels of maternal and infant health, medical care, and socioeconomic, cultural, and sanitation factors. Only 10.0% of health programs were classified as "very good," 35.4% as "good," 31.6% as "average," and 23.0% as "poor." There was a significant correlation (P < 0.05) between rates of infant and postneonatal mortality and adverse socioeconomic circumstances. There was also a significant correlation between the percentage of low birthweight infants and the quality of health programs. CONCLUSIONS: There are clear disparities in the level of maternal and infant health care in different administrative units in Argentina. The infant mortality rate was associated with variations in socioeconomic, cultural, and sanitation factors and with the quality of health programs. Health programs improved infant health when appropriately implemented, even in adverse socioeconomic and sanitation conditions. | 2007 |
| |  | Claeson, Mariam | The evolution of child health programmes in developing countries: from targeting diseases to targeting people read moreAbstract: Durante los 30 últimos años, las tasas de mortalidad de lactantes y niños han disminuido en casi todos los países. Además, el número de defunciones infantiles ha descendido de unos 15 millones a cerca de 11 millones a pesar del aumento del número de nacimientos, de la resistencia creciente a antibióticos y antipalúdicos comunes y de la propagación relativamente incontrolada del SIDA en gran parte del mundo. Un número limitado de afecciones médicas, como las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas, el paludismo, el sarampión y la malnutrición, han constituido sistemáticamente las principales causas de mortalidad infantil pese a que existen intervenciones seguras y eficaces contra cada una de ellas. El progreso continuo no está asegurado. Primero, hasta la fecha el éxito no ha sido uniforme. Muchos países pobres, y zonas pobres de muchos países, no han conseguido resultados tan buenos como los más ricos. Además, a medida que disminuyen las tasas de mortalidad, otras afecciones adquieren más importancia; la mortalidad perinatal y neonatal, para la cual todavía no se han desarrollado intervenciones que puedan implantarse de forma generalizada, contribuye aín más que antes al número de defunciones de menores de 5 años. También es necesario abordar las cuestiones relacionadas con la paridad entre los sexos, y la propagación continua del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), especialmente en el África subsahariana y en Asia Sudoriental, amenaza seriamente la continuidad de los progresos. En este artículo se examinan las tendencias de los programas de promoción de la salud de los niños en los últimos decenios y se formulan sugerencias sobre la mejor manera de diseñar programas en el futuro. Se analizan los diferentes enfoques adoptados en el pasado, a saber: iniciativas a corto plazo y con objetivos muy concretos contra enfermedades específicas, como las primeras iniciativas de erradicación del paludismo (un fracaso) y de la viruela (un éxito), y estrategias amplias, a largo plazo, de desarrollo, orientadas hacia la comunidad, como la de atención primaria de salud. Los programas modernos de erradicación de enfermedades como la poliomielitis y la dracunculosis y las estrategias «selectivas» de atención primaria, como la de lucha integrada contra las enfermedades de la infancia, tratan de combinar diversos elementos de cada uno de esos enfoques. La importante función que han desempeñado tradicionalmente los programas de salud infantil parece estar disminuyendo. Una de las razones podría ser que el impulso hacia la reforma del sector de la salud se ha centrado más en consideraciones administrativas y financieras que en programas o conjuntos de programas técnicos. La descentralización ha dado lugar en muchos países a un deterioro de las funciones de apoyo a los sistemas, como la capacitación, la supervisión y la vigilancia y la evaluación de los programas. Sin embargo, las estrategias técnicas, como las de los programas de vacunación y las iniciativas de gestión de casos, siguen evolucionando para mejorar la prestación de servicios, fortalecer los sistemas de salud y, lo que es más importante, promover la participación comunitaria. Se destaca la relación bidireccional entre la pobreza y la salud. Existen grandes desigualdades desalud entre ricos y pobres, entre los países, dentro de los países y dentro de las comunidades. En el futuro quizá sea importante dirigir los esfuerzos hacia los hogares y familias en los que, debido a la pobreza u otros factores, los niños corren mayor peligro de morir. El mensaje clave de este artículo es que los futuros avances en la reducción de la mortalidad de lactantes y niños bien pueden depender de lo que suceda en las comunidades y los hogares, y no tanto de lo que suceda en el sistema de salud. Se examinan cuatro modelos. El modelo «La Vía de la Supervivencia» y una adaptación del marco de Mosley-Chen muestran la relación entre la comunidad y el sistema de salud, pero de forma diferente. El nuevo enfoque del ciclo de vida ilustra gráficamente la manera en que la salud de los niños depende de los riesgos e intervenciones sanitarios a distintas edades y de influencias intergeneracionales. Por último se menciona la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce el derecho a la salud y a servicios de salud. Aunque en gran medida se dispone de herramientas tecnológicas para seguir reduciendo la mortalidad infantil, es necesario adaptar las estrategias de aplicación a los contextos locales. Las investigaciones sociológicas encaminadas a identificar maneras de llegar a las comunidades y familias de alto riesgo, especialmente aquellas cuyo acceso a los servicios de salud se halla limitado por la pobreza, están cobrando una importancia creciente. | 2000 |